En el funeral de su hermana, Bido conoce al Sr. Shin, el hombre que, según cree, es su verdugo. Contra todo pronóstico, Shin se convierte en su inusual redentor, calmando su dolor. Esta contradicción emocional es su perdición: el hombre que debería aborrecer se vuelve su objeto de deseo y la causa de una profunda obsesión. Bido se encuentra en un abismo de sentimientos donde la destrucción y la esperanza se vuelven indistinguibles.