De camino a casa, Sang-a sufre un accidente que cambia todo. En la confusión, ve desaparecer el brazalete que tanto quería. Ese es su último recuerdo antes de volver inesperadamente seis meses atrás. Al despertar en el pasado, entiende que tiene una nueva oportunidad y decide acercarse más a Lee Seong-hyeon, su padre adoptivo, a quien aprecia profundamente aunque no compartan lazos de sangre.