Ko Woonha vive en constante búsqueda de estimulación, pero sus sentidos embotados le impiden sentir dolor, y mucho menos placer. Eso cambia tras una sola noche con Cha Gyuwon, el hermano menor de su amiga, cuando Woonha experimenta deseo genuino por primera vez en su vida. El problema es que Gyuwon es todo lo que Woonha dice despreciar: más joven, inexperto y comprometido a permanecer casto hasta el matrimonio, parece aferrarse a la ingenua fantasía de un primer amor eterno. Convencido de haber cometido el peor error posible, Woonha intenta restarle importancia como un simple error de juicio... hasta que la realidad de su situación lo golpea con más fuerza de la que creía posible: Gyuwon podría ser el único capaz de hacerle sentir algo, tanto física como emocionalmente.