Tras ser señalada como la infame «Creadora de Escándalos» por encubrir los delitos de su prima Bella, y tildada de ladrona por robar el broche del duque, a Harriet Listerwell solo le quedó la deshonra. Sin embargo, al descubrir que su ruina fue orquestada por la gélida sonrisa de Bella, Harriet toma una decisión: Se convertirá en la verdadera creadora de escándalos.