Durante años, su apariencia amable lo convirtió en blanco de personas insistentes, hasta que desarrolló un gusto peligroso por someter y controlar a quienes se le acercaban. Todo cambia cuando aparece alguien más joven que, lejos de la vulgaridad, se le declara con una sinceridad desconcertante. Decidido a rechazarlo a cualquier precio, intenta intimidarlo, pero la inesperada determinación del otro lo deja sin palabras. Ante ese desafío, solo queda una opción: llevar el juego hasta el final.