—Quiero besarte, señor fiscal. A comienzos de junio, cuando las flores de campsis adornan los muros y el aroma de las glicinas llena el aire, a Neunghwa-ri, un lugar que brilla con mil colores, llega Seungju, un hombre de tonos grises. Allí conoce a Nagyeong, una mujer tan luminosa y deslumbrante como la luz del sol. Un romance impregnado del aroma del verano comienza entre ambos.