La ciudad arde en rumores desde que una droga creada con la sangre de alfas comenzó a circular. Se dice que desata un deseo brutal, imposible de controlar, y que alguien está dispuesto a todo por obtenerla. Para evitar un desastre mayor, la unidad antidrogas ordena proteger al último alfa dominante públicamente conocido: Lily, un tipo tan poderoso como insoportable. A Jess, el agente estrella con cero paciencia para egos masculinos gigantes, le toca tragarse el peor encargo imaginable: convertirse en su guardián. Entre horas de vigilancia, choques de carácter y silencios cargados que ninguno admite, la rutina empieza a torcerse. Y lo que debería ser una misión fría se convierte en un campo minado donde el verdadero peligro no es la droga… sino la atracción que ninguno de los dos sabe manejar.