Mai ha reencarnado como Sofia, la heroína de su juego otome favorito. Sin embargo, al ser incapaz de aceptar la confesión del Príncipe Albert por sentirse una impostora, decide revelarle la verdad: ella no es la Sophia original. Pero lejos de alejarse, la máscara de "príncipe perfecto" de Albert se rompe, revelando a un hombre obsesivo y dominante.