Hoon llega del bullicio de Seúl a un pueblo donde no pasa nada… excepto que el policía local, Jaehui, es un encanto. Todo sería perfecto si no fuera porque sus papás están saliendo entre ellos. Ahora Hoon y Jaehui tienen que “enamorarse” para sabotear a sus propios padres. Detalle mínimo: Jaehui lo detesta. Perfecto panorama familiar.