Durante años, Hoyeon fue visto como un blanco fácil, hasta que aprendió a tomar el control de una forma peligrosa. Todo cambia cuando aparece Taebeom, directo, calmado y extrañamente sincero. Cuando Hoyeon intenta dominarlo para alejarlo, Taebeom acepta sin dudar, como si lo hubiera esperado. Así comienza un juego de poder en el que ninguno piensa rendirse.